20 años

Las mañanas, las noches. Y ya las preguntas vánales empiezan a desaparecer, o perduran, pero de incognito. Ya no me veo en los espejos tratando de ver mi reflejo en mis pupilas, solo para saber qué soy, en donde estoy. Ya el mundo esta mas calmado, acepto las cosas, trato de vivir como un dichoso desdichado que entiende que no es así, pero que así es. Tan extraño como eso, pero a su vez, ligeramente aliviante a la hora de respirar.

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