Falsa libertad

Se desnuda por las tardes y toma una ducha. Piensa, sin ropa, sin gafas te vez tan diferente. Piensa. No se puede ver desde atrás o desde un costado, ¿cómo lo verán los demás?, imposible saberlo, los espejos mienten. El agua cae y moja su cuerpo, agua caliente, agua sobre-caliente, sus cabellos se mojan y toman otra contextura, siente su cuello cubierto de gotas, silencio, un momento personal, quizás el único momento personal. No está rodeado de naturaleza, no es una cascada de agua pura, pero aún así es natural, no hay nada artificial, su cuerpo y el agua, y la sensación de estar solo al cerrar los ojos.
Mañana al trabajo, y pasado también. Toda la semana, rutina. ¿En qué momento podrá entender el mundo? ¿En qué momento podrá ordenar sus pensamientos? ¿En qué momento podrá pedir una pausa, dar un respiro, mirar las cosas con calma, alzar la vista al cielo y no anhelar el vacio?
El agua cubre su cuerpo, lo relaja, la bañera es paz, es silencio, es conectarse con uno mismo. Basta ya, no más pensamientos macabros, no más silencios incómodos, no más. Se moja el rostro, trata de recibir el agua directamente en el rostro. Limpiarse, limpiarse de las impurezas. Hace un buen tiempo se siente contaminado, contaminado de mundo y de vida, contaminado de ideas y de sueños que no le pertenecen.
Quiere escapar, el agua y el silencio tal vez le ayuden.

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